Mexico Quarterly Review

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Psicología

Intervención Psicológica para Familias con un Niño Abusado Sexualmente.

Psychology Intervention for Families with a Sexually Abused Child.


Rosa Concepción Padilla Chávez, Universidad de las Américas - Ciudad de México


Autor por correspondencia: Rosa Concepción Padilla Chávez, Universidad de las Américas, División de Ciencias del Comportamiento y el Desarrollo. Puebla 223, Col. Roma, México, D.F. 06700. Tel 5255-52099855. Fax 5255-55116040. E-mail:

Resumen:

El abuso sexual requiere de estrategias terapéuticas efectivas para dar atención a las víctimas. La Terapia Cognitivo-Conductual es una intervención altamente efectiva para promover la recuperación de varios trastornos psicológicos o físicos, incluye el daño de los efectos por abuso sexual. El principal propósito de este estudio fue para probar la efectividad de una intervención para reducir los efectos del abuso sexual, entendidos como la sintomatología depresiva y/ansiedad en los menores y sus familias (cuidadores primarios), entre 7 y 10 años. Las evaluaciones del pre-post tratamiento fueron aplicadas a todos los participantes. La intervención cognitivo-conductual para familias con un menor abusado sexual fue validad por jueces expertos.

Abstract:

Childhood sexual requires effective therapeutic strategies to give attention to the victims. Cognitive-Behavior Therapy is a highly effective intervention to promote the covering from several psychology or physical disorders, including the harmful effects of sexual abuse. The main purpose of this study was to prove the effectiveness of a cognitive-behavioral intervention to reduce the effects of sexual abuse, understood as depressive and anxiety symptomatology in children and their families (primary caregivers), their ages were between 7 and 10 years. The pre-post treatment evaluations were completed for all participants. The cognitive-behavioral intervention for families with a sexually abused child was validated with expert judges.


Palabras clave: Abuso sexual infantil, efectos de abuso sexual, familia, intervenciones Cognitivo-Conductuales.


Key words: Child sexual abuse, sexual effects, family, Cognitive-Behavioral interventions.

En México el maltrato infantil en general, y el abuso sexual en particular, son temas que han logrado llamar la atención tanto de los especialistas como de toda la sociedad. Actualmente, se perfila como un problema serio de salud pública que ocurre en todas las sociedades independientemente de su grado de desarrollo económico, su régimen político o su ubicación geográfica (Trujano, Copado, Cruz, 2001). (Pérez, Córdoba, Silva, Sapien, 2001) estudiaron el impacto psicológico, familiar y social que manifiestan las víctimas del abuso sexual infantil e identificaron que la falta de educación sexual y de habilidades en el menor y su percepción de la autoridad fueron causas que propiciaron el abuso sexual.


El abuso sexual en la infancia ha estado relacionada con temor, ansiedad, depresión, insomnio, obesidad, conducta autodestructiva, dolores de cabeza, agresión, ira, hostilidad, baja autoestima, abuso de sustancias, intentos suicidas o desajuste sexual (Bridgeland, Duane, Stewart, 2001); (Cornman, 1997); (Hall, 1999, 2000); (Knisely, Barker, Ingeroll, Dawson, 2000); (Roberts, 1996); (Roesler, Dafler, 1994);


(World Health Organization, 1997). Otros estudios lo asocian con síndromes como el desorden de estrés postraumático, (Rodríguez, Ryan, Rowan, Foy, 1996), desórdenes de irritabilidad (Murrey, Bolen Millar, Simensted, Robins, Truskowaski, 1993), desórdenes alimenticios (Mullen, 1993), desórdenes disociativos (Schulte, Dinwiddie, Pribor, Yutzi, 1995), y desórdenes de personalidad (Coons & Milstein, 1986), vergüenza, rencor hacia los familiares y hacia el agresor porque los privó de su derecho a decidir sobre su sexualidad (Trujano, Copado & Cruz, 2001).


Por su parte, (Wilson, 2010) refiere que el abuso sexual es un problema global común con consecuencias psicológicas a largo plazo, es una forma de violencia y maltrato en cualquier sociedad del mundo (Azaola, 2007); (Straus, 1990). (Corsi, 1999) en su estudio sobre la violencia intrafamiliar adaptado al Modelo Ecológico de (Urie Bronfenbrenner, 1979) analiza su causa y considera los diferentes espacios en los que las personas se desarrollan como subsistemas articulados (microsistema, macrosistema, y exosistema). (Corsi, Gelles,1999) consideran que la familia es un medio especialmente propicio para la aparición de conflictos entre sus miembros.


Varios autores han observado la evolución de la conducta disfuncional desde la infancia a las posteriores etapas de la vida, por lo que se ha visto la necesidad de identificar y describir factores que están asociados con las conductas problemas que se manifiesta en la niñez y en la adolescencia (Abidin, 1996); (Ayala, Fulgencio, Chaparro y Pedroza, 2000); (Loeber, 1990); (Patterson, 1982); (Patterson, 1992).


Para una mejor descripción y comprensión de los factores de riesgo, (Barkley, 1997), (Abidin (1996) proponen cuatro grandes grupos: las características de los niños, 2) las características de los padres, 3) los factores contextuales y 4) la interacción padre-hijo. Asimismo, se han clasificado los factores protectores en cinco tipos: a) la relación de apoyo padre e hijo, b) los métodos positivos de la disciplina, c) el monitoreo y la supervisión, d) que las familias estén dedicadas a sus hijos, y e) que los padres busquen información y apoyo. (Kumpfer, Alvarado, 1998) refieren que la identificación de estos factores señala la relevancia y la necesidad de elaborar intervenciones específicas encaminadas no sólo a reducir los factores de riesgo, sino desarrollar intervenciones que promuevan el desarrollo de factores protectores en la familia. La Terapia Cognitivo-Conductual está considerada como la estrategia de intervención clínica más utilizada, con validez empírica y con mejores resultados en todo el mundo. A partir de que la mayoría de los casos de abuso sexual se presentan a nivel intrafamiliar, (Arruabarrena, 2009) sugiere que las intervenciones indicadas son las psicoterapéuticas, que se pueden combinar con las intervenciones individuales, diádicas, familiares y grupales. (Trujano, Copado, Cruz 2001) consideran que para cualquier tipo de maltrato infantil que el menor sufra, se requiere de un tratamiento integral no sólo de la víctima sino de su agresor y de la familia se precisa formar un equipo multidisciplinario que aborde los aspectos biológicos, psicológicos, emocionales y legales. Asimismo, es importante que la comunidad en general tenga el conocimiento de que el abuso sexual es un problema delicado, grave y de salud pública para se fomente la cultura de la denuncia.



MÉTODO


El objetivo fue probar la efectividad de una intervención cognitivo-conductual para la disminución de los efectos del abuso sexual, (depresión y ansiedad en los menores abusados sexualmente y sus familias-cuidadores primarios), utilizando una estrategia cognitivo-conductual.

Participaron 8 familias con un menor abusado sexualmente, atendido en un Centro de Atención a Víctimas de Delitos Sexuales: 4 niñas, 4 niños, de 7-10 años y 4 padres y 4 cuidadores primarios (abuelas) el nivel socioeconómico fue bajo en todos los casos.

El estudio se llevó a cabo en un Centro de Terapia de Apoyo a Víctimas de Delitos Sexuales (CTA) de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal. Se solicito autorización de la institución receptora, así como la firma del Consentimiento Informado para los usuarios


Para evaluar a cuidadores primarios se empleó la Entrevista Guiada (Padilla, 2001), el Inventario de Depresión de Beck (Beck, Steer, 1993) y el Inventario de Ansiedad de Beck (Beck, 1988), versión adaptada por (Robles, Varela, Jurado, Paez, 2001),


La evaluación de los niños incluyó la Escala de Ansiedad Manifiesta CMAS-R (Reynolds & Richmond, 1997), el Inventario de depresión Infantil (CDI) de (Kovacs (1992) y un formato de autoregistro de cogniciones.


Se desarrolló un plan de tratamiento integrado por 10 sesiones de 2hrs cada una vez por semana (Figura



1). El protocolo de la Intervención fue validado por jueces expertos. Cuidadores y niños trabajaron en grupos por separado simultáneamente. Se explicó la importancia y llenado de los autoregistros.

Resumen de los Contenidos de la Intervención

Figura 1

Figura 1. Se muestran los contenidos de la Intervención por Sesión.

Resultados

Se utilizó la prueba no paramétrica de Wilcoxon para comparar los resultados obtenidos antes y después del tratamiento en el puntaje de ansiedad y depresión tanto en los niños como en sus padres o cuidadores primarios.

Con respecto a la evaluación de ansiedad en los niños se observa en la Figura 2 una disminución estadísticamente significativa en los puntajes después del tratamiento (z=-2.106, p< .035), con un ligero aumento en el caso 7.

Puntajes de Ansiedad Pre y Post en los Niños (C-MASR).

Figura 2

Figura 2. Se observan los puntajes de ansiedad obtenidos en la evaluación pre y post en los 8 niños participantes.


Los datos de depresión en los niños muestran cambios estadísticamente significativos con una disminución en la sintomatología depresiva al término del tratamiento (z= -2.023, p< .043), ver Figura 3.

Puntajes de Depresión Pre y Post en los Niños (CDI).

Figura 3

Figura 3. Se observan los puntajes de depresión obtenidos en la evaluación pre y post en los 8 niños participantes.


Los datos de los padres con respecto a la evaluación de depresión y ansiedad muestran que el nivel de ansiedad percibido antes y después del tratamiento tiene una disminución significativa (Figura 4), z= -1.474, p< .141, de igual forma, los síntomas de depresión en muestran cambios estadísticamente significativos antes y después de su participación en la intervención, z= -2.240, p< .025 (Figura 5).

Puntajes de Ansiedad Pre y Post en los Padres

Figura 4

Figura 4. Puntajes de ansiedad pre y post en los 8 cuidadores primarios.

Puntajes de Depresión Pre y Post en los Padres

Figura 5

Figura 5. Puntajes de depresión pre y post en los 8 cuidadores primarios.


Para el análisis estadístico de las cogniciones, se realizó una autocorrelación y los datos presentaron dependencia serial, por eso se seleccionó la prueba “técnica de división en mitades” (Split-Middle-Technique, Kazdin, 1988). Esta técnica permite examinar la tendencia o pendiente dentro de las fases de línea base e intervención y comparar las pendientes a lo largo de las fases, para determinar si hay cambios significativos entre los datos de la línea base y la intervención. Se obtuvieron los valores de línea base (LB) y tratamiento (Tx) para el nivel y pendiente en cada caso con respecto al número de cogniciones optimistas. Los datos reportados muestran un cambio estadísticamente significativo en todos los niños (Tabla 1).

Tabla 1

Tabla 1. Cogniciones optimistas de los niños participantes.


DISCUSIÓN


Se sabe que los efectos nocivos del abuso sexual en la infancia, se prolongan hasta llegar a la vida adulta, es por eso que para el equipo de salud, en particular para el psicólogo, es de suma relevancia que la atención sea inmediata y efectiva, con el objetivo de favorecer la reducción de los síntomas ocasionados por la agresión sexual en un menor tiempo.


Si el abuso sexual tiene un impacto psicológico, físico, familiar y social a corto y largo plazo, lo que el usuario-cliente espera de un tratamiento es disminuir sus problemas emocionales en el menor tiempo posible y mejorar su calidad de vida. Ante esta demanda de servicio psicológico las características de la terapia cognitivo-conductual dan una adecuada respuesta, al ser intervenciones breves, que brindan habilidades para el manejo adecuado de situaciones estresantes y favorecen la disminución de cogniciones y conductas disfuncionales. Este tipo de intervenciones psicológicas favorecen que las poblaciones vulnerables o con recursos económicos restringidos puedan recibir un tratamiento eficaz, aprovechando al máximo la inversión económica y de tiempo que realizan al acudir a terapia. Para cualquier tipo de maltrato infantil, se requiere de un tratamiento integral, no sólo de la víctima sino de su agresor y de la familia (Trujano, Copado & Cruz , 2001).


Los datos permiten identificar que los niños y adultos que participaron en este estudio lograron tener una disminución significativa en la sintomatología de depresión y ansiedad. De igual forma se observó un incremento en el número de cogniciones optimistas en los niños, lo que de acuerdo con la literatura funciona como un escudo para amortiguar el impacto del estrés y genera cambios clínicamente significativos como mejorar la interacción en la diada cuidador-niño. Estos resultados concuerdan con lo reportado en otros estudios sobre la efectividad de las intervenciones cognitivo conductuales. Se resalta que esta propuesta de intervención favorece que los niños y sus familias desarrollen recursos psicológicos importantes para el manejo del abuso sexual y el recibir atención que les permita ver los resultados del proceso a corto y largo plazo.



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